¿Qué se entiende por EF? ¿Es posible explicarlo?

 

Una vez que hemos observado la evolución de las prácticas físicas y de las actuales corrientes, estamos en disposición de entender que no es fácil definir este concepto. Debemos tener presente ha ido cambiando y su significado con él. Precisamente la dispersión terminológica que sufre la EF es consecuencia de los diversos “saberes” que han incidido en ella. Solo tenemos que presentar el dato de que el término EF se entiende de sesenta formas distintas en todo el mundo (Blázquez, 2003). El fenómeno deportivo ha sido un arma de doble filo para la actual posición de la EF, ya que por una parte ha conseguido que fuera más visible (se ha potenciado y promocionado) pero también ha causado el falso entendimiento de que es una parte de la preparación del deportista. Sin duda que es mucho más ya que el profesor de EF sería un mero instructor o animador que aparece para “mover” a los niños y que se diviertan. Pero intervenir a través del cuerpo es también tener presente la afectividad, inteligencia, sociabilidad, etc., que un individuo muestra. En este caso el profesor sí educa.

Es importante recordar que la EF no es una actividad recreativa o para entretener. Sin conocer la materia podemos pensar que todos los niños jugando, saltando y riendo podría ser el fin último de la EF, cuando es tan solo una consecuencia de la motricidad puesta en marcha con otros. La EF estructura la personalidad y constituye fuente de aprendizajes sociales y motrices por lo que es mucho más rica que la recreación dirigida. Debemos hacer que la intervención en EF sirva para aprender o de lo contrario seremos animadores que divierten a sus “clientes”.

No debemos olvidar tampoco que la EF no es deporte, que forma parte de la EF pero con unos matices muy importantes que lo diferencian del deporte institucionalizado. La EF es obligatoria y las administraciones la incluyen en los currículos educativos mientras que la actividad deportiva es opcional. Además la EF tiene una finalidad educativa en su totalidad que está orientada al aprendizaje de los alumnos, mientras que el deporte busca el rendimiento y la mejora en la especialidad seleccionada. La EF es universal, para todos, independientemente de las capacidades del alumno, en cambio el deporte va seleccionando a distintos niveles e intensidades a sus protagonistas. Cabe reseñar la existencia del deporte educativo, que aplica premisas de la EF al aprendizaje deportivo, pero este caso no es el del deporte federado.

Muchos autores llegan a plantear que el mismo término de EF debiera cambiarse por educación motriz. Incluso nos preguntamos porqué esta asignatura lleva el término “educación” delante, cuando matemáticas o lengua, por ejemplo, no se denominan educación matemática o educación lingüística. ¿Quizás solo sería preciso hablar de Motricidad? Son cuestiones que se pueden reflexionar pero sin perder de vista el no retroceder ante lo ganado ya.

No existe pues una definición universalmente reconocida y si muchos intentos por centrar el concepto. Pero una vez más la dispersión de conocimientos que inciden en la EF hace muy difícil su única definición. Si realizamos un vaciado de características más repetidas en todas las definiciones más relevantes (Blázquez, 2003, Parlebas, 2001) podemos definirla como una intervención sobre el alumno con carácter escolar (objetivos educativos); de enseñanza-aprendizaje de contenidos claros; obligatoria; con la función de educar al individuo a través de sus conductas motrices (veremos más adelante que son las que implican a todo el individuo emocional, social, motriz y cognitivo); con la intención de contribuir unas competencias reguladas por las administraciones; utiliza una didáctica específica; contribuye a la formación integral de la persona. Se trataría de una pedagogía de las conductas motrices. El movimiento no sería lo más relevante sino la persona que se mueve, sus decisiones motrices y las reacciones emocionales ante la situación motriz que el profesor le plantea.

En todos los casos la experimentación del cuerpo sería una forma de desarrollo personal y social mediante las conductas motrices (Parlebas, 2001; Lagardera y Lavega, 2003) en donde a través de la motricidad el alumno se desarrolla en toda su integridad. El movimiento no es el objeto de la EF, sino la persona que pone en marcha su motricidad. Se trata de dotar al alumno de una gran disponibilidad motriz (Parlebas, 2001) que permita adaptarse mejor. La EF utiliza medios como el deporte u otras manifestaciones motrices pero no debe confundirse con ellos y en parte son los profesionales de la educación los que deben potenciar esta visión.

El cuerpo y la motricidad en la Educación física.

Atendiendo a los conceptos tratados y al desarrollo que ha tenido la EF observamos como existen términos clave para su comprensión: cuerpo, movimiento, motricidad, formación integral, etc. Llega a ser definida como la educación del cuerpo, de la parte física del hombre (entendido como ser humano no como género masculino). Esto nos lleva a revisar con calma lo que significa el cuerpo en el hombre. Si lo tratamos como un organismo biológico con sus órganos y funciones, lo primero que tendríamos que conocer es la parte que le “toca” a la EF de este conocimiento. Pero nos daremos cuenta que este análisis le corresponde a ciencias médicas y biológicas, no a la EF. ¿Qué sería entonces lo específico de la EF? Podemos interpretar como el estudio del movimiento, muy similar a lo que sería una kinesiología. Pero este enfoque no permite analizar el todo y se queda en una versión mecánica del movimiento e insuficiente para entender la motricidad humana.

Sobre el término “motricidad” parece que se han conformado teorías con fuerza suficiente para ayudar a entender el objeto de estudio de la EF. Ya hemos comentado como Parlebas (2001) situó las conductas motrices como objeto de estudio, siendo estas una forma de relación del individuo en su totalidad con el resto de individuos y el entorno. En todo caso el cuerpo aparece como parte integrante del ser humano y el movimiento es una de sus muchas manifestaciones. La EF es educación del cuerpo y a través del cuerpo, con todos sus significados, sentimientos, relaciones, aceptaciones, etc., que conlleva. Observamos que tradicionalmente la EF ha buscado la incorporación de habilidades y destrezas pero olvidando, en muchos casos, el significado del cuerpo en las personas y de sus vivencias a través del mismo. Esto sería una verdadera EF y no un adiestramiento corporal. La concepción de cuerpo y movimiento que tengamos va a delimitar mucho el concepto de EF y de sus métodos de intervención.

La EF se ha centrado sobre todo en el movimiento y ha dado por sentado el concepto corporal. Hoy en día se sigue con este debate, siendo imposible abstraerse de él ya que programar significa posicionarnos. Se ha dado una despersonalización del cuerpo gracias a la dominancia del concepto cuerpo-máquina. Los profesores se han acercado a la especialización en desarrollo y aprendizaje motor tratando la enseñanza de destrezas que han reforzado esta forma de actuación. Martínez y García (1997) apuntaban lo siguiente: “En muchos planteamientos de la EF predomina una visión incorpórea que ignora las relaciones entre el cuerpo, sociedad e identidad” (p. 56). El profesional de la EF ha encontrado materias sobre el cuerpo en su formación inicial pero desde un punto de vista biomédico, por lo que la anatomía y fisiología han protagonizado los saberes claves dentro de esta formación. Además la EF ha dependido históricamente de la concepción del cuerpo biomédico llegando a influir en su métodos de enseñanza y planificación de la misma (Vázquez, 2001). Esta versión del cuerpo potenciaba un saber neutro o pretendidamente “descontaminado” de subjetividades o tendencias ideológicas muy cercano a visiones positivistas de las ciencias biomédicas. Pero es ingenuo creer que cuando intervenimos no volcamos nuestra forma de entender la educación y los parámetros clave de la especialidad referida (Kirk, 1990). Nunca ha existido esta neutralidad, solo debemos recordar lo que se ha comentado al principio de este bloque cuando intereses ajenos a la EF incidían en sus contenidos, formas y materiales.

El cuerpo es mucho más que fisiología, anatomía o biomecánica. Dentro de la EF “es el lugar de encuentro entre lo individual y lo social, la naturaleza y la cultura, lo fisiológico y lo simbólico” (Le Breton). La EF no puede ignorar factores como la edad, el sexo, la cultura o el bagaje personal en sus intervenciones ya que todo esto condiciona el aprendizaje posterior.

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