2. Concepto de autismo y Asperger

Documento sin títuloEn las clasificaciones internacionales de trastornos, tanto el autismo como el síndrome de Asperger se incluyen dentro de una categoría denominada "trastornos generalizados del desarrollo" o TGD. Esta categoría se utilizó por primera vez en los años 80 para describir un conjunto de alteraciones del desarrollo con las siguientes características comunes:
  • Déficits en múltiples áreas de desarrollo y funcionamiento (social, lingüístico, cognitivo, psicomotor, etcétera).
  • Dificultad en la interacción social y la actividad imaginativa.
  • Problemas en la comunicación verbal y no verbal.
  • Número limitado de actividades e intereses, que tienden a ser repetitivos.

 Tanto en el DSM-IV como en la CIE-10 (que son las dos clasificaciones de trastornos más importantes a nivel internacional, como vimos en el Tema 3) se distinguen los siguientes trastornos dentro de los TGD:

  • Síndrome autista.
  • Síndrome de Rett.
  • Trastorno desintegrativo de la infancia.
  • Síndrome de Asperger.
  • Trastorno generalizado del desarrollo no especificado.

De ellos, el autismo y el síndrome de Asperger son los más relevantes por su mayor frecuencia y por haber recibido mayor atención por parte de la comunidad científica, por lo que serán los que se examinen en mayor detalle en este tema. Tal y como ocurría con el TEL, a la hora de definir el síndrome autista y el síndrome de Asperger nos encontramos con el problema de que, en la actualidad, no hay ninguna base biológica o fisiológica clara que explique los déficits presentes. Y de nuevo, la definición se basa en la adopción de criterios internacionales, lo que lógicamente abre la puerta a la polémica, las opiniones divergentes, etcétera.

 

2.1. DEFINICIÓN DEL SÍNDROME AUTISTA

Entre las características del síndrome autista destacan las siguientes:

1. La aparición del trastorno es siempre temprana (antes de 30/36 meses).

2. Hay alteraciones y problemas en la relación social del niño, que se manifiestan en cuestiones como:

  • Alteraciones en conductas no verbales (contacto ocular, expresión facial, posturas corporales, gestos, etcétera).
  • Dificultades para desarrollar relaciones sociales con iguales o adultos.
  • Ausencia de conductas destinadas a la comunicación, como señalar o compartir objetos de interés.
  • Ausencia o falta de reciprocidad emocional.

3. Son frecuentes los problemas cualitativos de la comunicación. Por ejemplo:

  • Ausencia de lenguaje oral, o retraso significativo en la adquisición del mismo.
  • Escasa capacidad para iniciar o mantener una conversación.
  • Empleo estereotipado o repetitivo del lenguaje.
  • Falta de imitación y de juego social.

4. Los niños presentan patrones de conducta o actividad repetitivos y estereotipados:

  • Preocupación excesiva por un tema de interés o por partes de objetos.
  • Seguimiento de rutinas y rituales inflexibles e ilógicos.
  • Estereotipias motoras repetitivas y autoestimuladas.
  • Comportamientos disruptivos (destinados a interrumpir aquello que no les resulta agradable o interesante).

5. En la mayor parte de los casos, los niños autistas son diagnosticados con retraso mental. Sin embargo, existe una polémica sobre si realmente tienen limitaciones intelectuales, o más bien sus problemas de lenguaje y de interacción les hacen puntuar mal en las pruebas de diagnóstico.

En general, se entiende que la categoría de autismo es homogénea y en las clasificaciones internacionales no se distinguen subtipos de autismo. No obstante, son muchos los autores que hablan de tipos específicos (por ejemplo, los autistas de alto funcionamiento) y que consideran que el término es muy amplio y que es necesario ser mucho más específico.

 
2.2. DEFINICIÓN DEL SÍNDROME DE ASPERGER

Entre las principales características de los niños con síndrome de Asperger podemos destacar:

1. Falta de empatía.

2. Alteraciones en la interacción social, similares a las del autismo.

3. Pocas habilidades sociales.

4. Conversaciones repetitivas y pedantes, con dificultades a nivel pragmático.

5. Pobre comunicación no verbal (gestos, contacto ocular, etcétera).

6. Fijación en determinados temas y rituales compulsivos.

7. Movimientos torpes, poco coordinados y con posturas extrañas

8. No hay deficiencias estructurales en el lenguaje. Formalmente es muy correcto, pero hay problemas en aspectos complejos y en la pragmática: dobles sentidos, lenguaje pedante, formulaciones excesivamente complejas.

9. La inteligencia es normal para aspectos abstractos (inteligencia fría) e incluso muy brillante respecto a ciertas habilidades.

Como vemos, el síndrome de Asperger comparte con el trastorno del espectro autista los déficits en interacción social y los comportamientos extravagantes, pero se diferencia en los aspectos intelectuales y lingüísticos.

 
2.3. ¿SON TRASTORNOS DISTINTOS?

En la actualidad, tampoco hay acuerdo sobre si el autismo y el Asperger constituyen trastornos independientes, o son un mismo problema expresado con déficits distintos.

Por un lado, tanto en el DSM-IV como en la CIE-10 aparecen por separado, recogiendo una postura que los entiende como alteraciones distintas. Pero por otro, la concepción de los trastornos del espectro autista los sitúa como extremos de un mismo continuo.

Pero por el otro, en la actualidad son numerosas las voces dentro de la comunidad científica que propugnan por considerar que el síndrome autista, el síndrome de Asperger, el síndrome de Rett, el síndrome desintegrativo infantil y el TGD no especificado son, en realidad, distintas manifestaciones dentro de un mismo continuo de alteraciones y déficits. Es decir, que en realidad son problemas equivalentes que se diferencian por los déficits concretos que los niños muestran.

Por eso, se ha propuesto sustituir la categoría de trastornos generalizados del desarrollo por el término de TEA o trastornos del espectro autista (autistic spectrum disorders en inglés) para hacer referencia a una misma dimensión clínica en la que se sitúan los distintos trastornos, de manera que en la parte más baja y más grave del espectro se encontraría el autismo de bajo funcionamiento o autismo de Kanner, mientras que en la parte más alta (y por lo tanto, menos grave) del espectro nos encontraríamos con el síndrome de Asperger.

Aunque no hay unanimidad al respecto, el concepto de TEA es bastante utilizado en la actualidad y parece que va a seguir siendo utilizando en el estudio del campo que nos ocupa, por lo que es necesario que los logopedas sepan a qué hace referencia.