2. Concepto de retraso mental

Haciendo una síntesis entre las distintas posturas existentes, podemos afirmar que hoy en día existen dos planteamientos distintos sobre el retraso mental:
  • Una primera definición se basa principalmente en las medidas de coeficiente intelectual (CI). Así, el DSM-IV define el retraso mental como:

La existencia de una capacidad intelectual inferior, expresada en un coeficiente de inteligencia de 70 o menos en un test administrado individualmente.

  • Una segunda definición se basa más en criterios de competencia social. La AAMR (American Association on Mental Retardation) define el retraso mental como:

Una discapacidad que se caracteriza por las limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual y en la conducta adaptativa (conjunto de habilidades aprendidas por las personas para funcionar en su vida diaria).

Es decir, que por un lado algunos autores se centran en medidas supuestamente objetivas y "asépticas", mientras que por el otro se da mayor relevancia al ajuste de los niños con su medio social.

A pesar de estas polémicas, en la actualidad la mayor parte de la comunidad científica ha adoptado una definición basada no sólo en el CI sino también en las competencias sociales. De esta manera se busca poder hacer un diagnóstico que no esté basado únicamente en una prueba de inteligencia.

Así, siguiendo a las dos organizaciones internacionales más importantes (la American Association on Mental Retardation y la American Association on Intellectual and Developmental Disabilities), podemos definir el retraso mental como :

"Un trastorno caracterizado por limitaciones significativas tanto en el funcionamiento intelectual como en el comportamiento adaptativo, que afecta a habilidades sociales y prácticas del funcionamiento diario. Este trastorno aparece antes de los 18 años de edad"

 

De manera más detallada, las características habituales de los casos de retraso mental serían las siguientes:

  1. Existe una discapacidad de tipo intelectual, que afecta al aprendizaje y a las capacidades mentales.
  2. Esta discapacidad va acompañada de alteraciones en la conducta adaptativa, tanto a nivel de aprendizaje, social, laboral, etc.
  3. Esta discapacidad aparece a lo largo de la infancia del niño; es un trastorno de carácter evolutivo.
  4. Las mayores limitaciones mentales se dan en habilidades complejas, como en autopercepción o autoconocimiento.
  5. No deben existir otros trastornos del desarrollo que puedan explicar los déficits, como por ejemplo autismo o parálisis cerebral.
  6. Son personas que suelen necesitar apoyo para desenvolverse.

Por supuesto, recordamos que estamos hablando del RM como un trastorno del desarrollo propio, no asociado a otras patologías.

En cualquier caso, también hay que tener en cuenta que estos déficits y alteraciones varían enormemente entre distintas personas, de manera que dentro de la etiqueta de "retraso mental" es posible encontrar a personas que tienen un nivel de funcionamiento bastante correcto y relativamente pocos problemas de desarrollo, y a otras con retrasos prácticamente generalizados.