3. El desarrollo psicológico del niño con discapacidad auditiva

Son numerosos los trabajos e investigaciones dentro de la Psicología Evolutiva que han analizado cómo se desarrollan los niños con discapacidad auditiva, y qué diferencias se encuentran con el desarrollo de los niños oyentes.

En general, la evidencia disponible sugiere que los niños sordos e hipoacúsicos tienen más problemas en su desarrollo psicológico que afectarían al desarrollo cognitivo, social o emocional. Por ejemplo, algunas investigaciones han señalado cómo el descenso en las interacciones comunicativas entre niños con problemas auditivos y la familia pueden provocar la pérdida del potencial de desarrollo cognitivo, cómo las personas sordas tienen muchas dificultades para interaccionar socialmente, o cómo son también frecuentes los problemas de autoestima y de desarrollo emocional inadecuado.

De manera muy resumida, se han encontrado que los niños con discapacidad auditiva tienden a mostrar déficits en las siguientes áreas:

  • Problemas de lenguaje. Por ejemplo, los sujetos sordos no pueden adquirir el lenguaje oral de manera espontánea.
  • Problemas de memoria. En numerosas ocasiones se ha encontrado que los niños con problemas auditivos tienen una peor memoria que los oyentes, lo que se ha relacionado con déficits en las estrategias verbales que permiten el procesamiento de la información nmónica.
  • Problemas de razonamiento. Por ejemplo, algunos trabajos describen cómo las habilidades mentales piagetianas se desarrollan de manera más lenta y difícil en niños sordos.
  • Peores puntuaciones en CI. Aunque los datos son poco consistentes, muchos autores señalan que los niños con discapacidad auditiva obtienen una peor puntuación en los tests de inteligencia que sus compañeros oyentes (aunque sin llegar a considerarse dentro del retraso mental).
  • Problemas escolares. También son frecuentes los trabajos que muestran las dificultades de adaptación escolar de estos niños y la existencia de un peor rendimiento escolar.
  • Dificultades en lecto-escritura. Dentro del ámbito escolar, la lectura y escritura se suelen ver bastante afectadas, lo que de nuevo se ha relacionado con déficits en las estrategias verbales que permiten algunas de las vías de acceso a este tipo de comportamientos.
  • Comportamientos disruptivos. Como por ejemplo rabietas, tirar cosas, portarse mal, etcétera.
  • Inadaptación y aislamiento social. En muchas ocasiones, las personas con sordera muestran problemas de adaptación social y una cierta tendencia al aislamiento, que en los niños se manifiesta fundamentalmente en ausencia de juego y en dificultades para establecer amistades dentro del grupo de iguales.

 

No obstante y pese a que estos problemas están bien descritos en la literatura sobre el tema, son muchos los autores que señalan que la idea de que la sordera está asociada a problemas en el desarrollo, es algo que debe tomarse con bastante precaución. Para ello, citan razones como las siguientes:

  1. No hay una relación directa entre la sordera y los trastornos del desarrollo. Por ejemplo, Zweibel (1987) demostró en un grupo amplio de escolares que, efectivamente, los niños oyentes mostraban un mejor CI que los niños sordos. Pero al realizar un análisis más detallado, también encontró que los niños sordos de padres sordos tenían mejores CI que los niños sordos de padres oyentes, lo que podría indica que quizás el problema no es el tener o no sordera, sino las pautas comunicativas de los padres, que lógicamente suelen ser más reducidas en el caso de padres oyentes por su desconocimiento del problema.
  2. Los datos acumulados son contradictorios. Aunque en el tema anterior ya se mencionó este hecho como uno de los problemas habituales que afectan al estudio de las logopedias específicas, en la literatura sobre discapacidad auditiva queda claro que hay datos a favor y en contra de la hipótesis de que la sordera auditiva causa retrasos en el desarrollo, sin que sea posible establecer una conclusión clara al respecto.
  3. No hay una causalidad clara. Como se ha indicado antes, no puede concluirse de manera inequívoca que la sordera cause los problemas de desarrollo con los que se relaciona. Al entrar en juego factores relevantes como la familia y la educación, es posible que la explicación de los trastornos se deba (al menos en parte) a elementos ajenos al problema auditivo.
  4. Hay una mucha variabilidad entre casos. Es decir, que muchos niños con sordera o hipoacusia sí tienen problemas en su desarrollo (incluso severos), mientras que otros muchos tienen déficits leves o no tienen problemas.

Por tanto, frente a otros trastornos como el Síndrome de Down o la parálisis cerebral, que sí están inequívocamente relacionados con problemas en el desarrollo del niño, en el caso de la discapacidad auditiva es posible que estos problemas no sean una consecuencia necesaria de los trastornos, sino que estén causados y/o mediados por múltiples factores como la educación, la familia, las relaciones sociales, la forma en que se interactúa con los niños, etcétera.

Así y siguiendo esta línea de investigación, la opinión que mantendremos en esta asignatura es que hay que tener mucho cuidado al considerar los problemas de desarrollo en el niño sordo, de manera que no hay que asumirlos como algo inevitable y que vaya a estar presente en todos los casos.